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Brasil se prepara para un nuevo mandato de Lula
La campaña para la segunda ronda de la elección presidencial en Brasil ha sido dura. Las autoridades prohibieron calcomanías y panfletos alusivos a los defectos físicos del actual presidente Luiz Inácio Lula da Silva, quien perdió un dedo en un accidente laboral en sus tiempos de sindicalista siderúrgico. En el debate del lunes, su contendor del Partido Social Demócrata Brasileño (PSDB), Geraldo Alckmin, lo acusó de ladrón, y el líder del Partido de los Trabajadores (PT) no dudó en calificarlo de mentiroso.
Ahora, en cambio, con dos candidatos de izquierda o centro izquierda, las cosas resultan sorprendentemente tranquilas. El mercado hoy “no tiene reparos en el triunfo de ‘Lula’, y aunque Sao Paulo y los centros financieros preferirían que gane Alckmin, tienen la tranquilidad de que Da Silva no intervino la economía, no ejerce presión sobre el Banco Central, ni interfiere en el mercado”, destaca el analista político escocés radicado en Brasil, John Fitzpatrick.
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Alckmin no tiene apoyos sólidos ni siquiera dentro de su partido y ha debido enfrentarse sólo al popular ex dirigente sindical. Su carrera política sólo se realizó en Sao Paulo, donde fue gobernador y diputado, algo que no le permitió tener visibilidad nacional.
"El ex presidente (Fernando Henrique) Cardoso (su correligionario) ha estado ausente, el electo gobernador de Sao Paulo, José Serra, ha sido invisible y Alckmin está completamente sólo en una guerra contra Lula", explica Fitzpatrick.
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